viernes, 7 de agosto de 2009

NADA ES LO QUE PARECE....


























Cerca de casa de mi madre, desde hace años vive un señor mayor muy desaliñado y a veces hasta da miedo. Mi madre le tiene prohibido a los gemelos acercase a el. Diciéndolos que es un hombre malo que se lleva a los niños.
Y ahí están los gemelos siempre mirando con cara de asustados cuando ven sentados al anciano en la puerta de la casa.
Ayer los niños estaban en la piscina uno de ellos resbalo y se cayó dándose un gran golpe los gritos de mi madre asustada a ver al niño sangrar sólo tuvo la respuesta del el misterioso señor que no tardo tranquilizarla y atender al niño.
Porque ese hombre “malo” es un medico jubilado que eligió vivir casi como un ermitaño alejado de todo el mundo.
Ahora mi madre no sabe como darle las gracias avergonzada por juzgarle por su apariencia.
Juzgar sólo por lo que vemos nos hacer cometer errores y hacer daño a buenas gentes.

3 comentarios:

Mar y ella dijo...

Gran verdad,se vive juzgando por las apariencias....



Un abrazo
Mariella

Nómada planetario dijo...

La de fiascos que nos llevamos al juzgar por las apariencias.
Saludos desde una tarde de terral abrasador.

. dijo...

Extraordinaria reflexión, deberíamos todos acostumbrarnos a que fueran los ojos del corazón los que miraran. Gracias por compartir tus bellos pensamientos.


Mil besos querida Lucía.