
Un día sentada con un viejo escritor y hablando de los celos el me contó algo que le paso a el. O por lo menos así me lo contó. El cada día se sentaba cerca de la ventana a escribir. Hasta ella un día se poso, un pequeño pájaro. El le miro y le puso unas migas de pan, y allí se quedo con el, pero cada día el pájaro volaba un poco y luego volvía de nuevo a su lado. Cada vez que el pajarillo se alejaba el escrito lo miraba y pensaba algún día no volverá, y le perderé….
Eso le asusto mucho pues le había cogido mucho cariño no se imaginaba, ya los días sin el. Un día sin pensárselo le corto las alas y pensó… a si ya no podrá volar muy lejos y se quedara siempre a mi lado. Y así fue el pájaro se quedo allí mirando a los de mas pájaros volar. Y al escrito le salto una duda que le rompió el corazón. Y se pregunto. ¿Estaría allí con el por que quería o era por que no podía volar?

4 comentarios:
Es clarísimo, estaba allí porque no podía volar.
¿Cómo puede haber alguien tan egoísta que corte las alas a un pájaro?
Seguramente moriría de pena y decepción, esa sería la segunda parte de la historia.
Un abrazo alma de agua, por cierto, también es imposible retener el agua entre las manos.
Besos y que descanses.
Nunca debemos forzar a nadie a estar con nosotros, le hariamos mucho daño! Lindo mensaje Lucia...un fuerte abrazo.
Que historia tan terrible.
Pero como ejemplo es magnífico.
Besos.
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.
Txoria txori (Mikel Laboa)
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