
Ayer tuve una cita con alguien de aquí del blog, al principio iba un poco asustada. Pero, sólo verle fue sentirme cómoda y descubrirme hablando hasta por los codos con una persona que veía por primera vez en mi vida. Cuestión de piel quizás, pero también ayudó que él es un chico con simpatía, con un toque de picardía, una dosis justa de ironía y mucha, mucha alegría. Por eso me sentir tan bien porque está entre esas personas que me impulsa a desear una verdadera amistad.
Gracias, amigo por ese día, por esas risas, hacia mucho que no reía así. Y espero que se cumpla la promesa de vernos de nuevo....

7 comentarios:
:)
Que bien.
Me alegro mucho.
Besos.
Suena de maravilla!!
Me alegro mucho.. estos encuentros siempre nos hacen cosquillas...
Pero sabes d lo q más me alegro??.. de q te hayan hecho sonreír tanto!!!
A ti preciosa!!!!! Lo malo es qué solo me quieras cómo amigo ná más.. :( Fue todo un placer está con alguien como tu.
Besos. Y claro que nos veremos aver eso no lo dudes….
Alberto.
Esos encuentros envueltos entre risas son germen de felicidad.
Me alegro mucho.
Qué casualidad; el otro día yo también me vi cara a cara por primera vez con alguien a quien conozco de la blogosfera desde hace años, y como bien dices, es sorprendente lo cómodo y a gusto que te encuentras, la complicidad y la cercanía que existen aún cuando no le hayas mirado nunca a los ojos.
Un beso.
¡Cómo mola! traspasando barreras.
Besos y que os volváis a ver.
Viste los regalos de la vida, aveces son endulzantes.
Saludos, Edu
Cojonudo! a veces ete medio no es tan impersonal como parece, verdad?
Besos enormes
Publicar un comentario