
A las siete de la mañana tengo que dar los pasos más difíciles del día. Sólo son veinte metros. Separan mi coche del ascensor de esta segunda planta subterránea. El eco de mis pisadas retumba en las paredes. Nunca coincido con nadie a estas horas. Y esa soledad me aterroriza. Me hace temer que Él pueda aparecer y hacer conmigo lo que quiera. Maldito garaje….

6 comentarios:
No hay peor cárcel para el corazón que la del propio miedo.
Un beso.
Hay que andar con pies de plomo. Ojo al cristo.
Me llegó tu miedo Lucía.
Besos.
Los garajes subterráneos también me producen cierta ansiedad, pero supongo que se trata de ser precavidas sin dejar que el miedo nos paralice.
Besitos, dulce Lucía
Siempre alerta y preparada en ese garaje.
Un abrazo.
Entiendo muy bien ese miedo amiga, desgraciadamente el miedo es el peor enemigo del hombre, solo queda tomar las debidas precauciones.
Un fuertisimo abrazo.
ENTRE LAS SOMBRAS
Dios calla
doblado en posición fetal
sonámbulo
lejos del mundo.
Mete su lámpara en la noche
como a una alberca de brea en polvo.
Ve un torbellino de destrozos
no se asombra, no se entristece,
no siente cosquilleo en la piel.
El hombre sigue su camino de niño enfermo
forastero de sí.
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