martes, 11 de octubre de 2011

ALMAS ROTAS.....























Cuando empecé a escribir este blog, no dude en el titulo Lucia y el mar –Almas rotas.
¿Porque el mar? porque lo amo siempre soñé con vivir cerca de el, pasear en invierno por sus playas desiertas muy abrigada, y por las noches mirar la luna reflejada en el, se quedo en un sueño como tantos otros. ¿Porque almas rotas? Porque el tiempo que estuve con mi ex, me la rompía cada día y yo cogía sus pedacitos y lo guardaba en un cajón, hasta el día que junte los trozos y la cosí con fuerza y me negué a que la rompiera de nuevo, y volé como una gaviota lejos de él, busque un mar de tranquilidad, lejos de sus celos, enterrando mis miedos.
Pero poco me duro la libertad y la felicidad juntos a mis gemelos, llego la caída y ahora sola sin ellos, esto duele más que sus golpes en mi piel.
Hoy mi abogado me decía que ahora tenía que ser más fuerte que ganaremos. Oí tantas veces lo mismo que ya me cuesta creer..

4 comentarios:

Betty Mtz Compeán dijo...

Cuanta tristeza y cuanto dolor Lucia...cuando nos rompen el alma ya jamas vuelve a ser igual, porque podemos cocerla pero no quedara igual que cuando llenas de amor la entregamos enterita, te entiendo, te entiendo muy bien.

Fuertes y calidos abrazos y mis mejores deseos para ti.

El Drac dijo...

Se ve que eres una mujer que ha sufrido mucho, ojalá que encuentres muy pronto la felicidad. Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Lucía, no se la estrategia que habréis elegido en la defensa de los gemelos, pero no ha funcionado en primera instancia y en segunda, por simple estadística, se confirman muchas más sentencias de las que se modifican: quizás el planteamiento ganar/perder se sostenga sobre una dialéctica y un sistema de creencias muy especial y poco efectivo en las relaciones familiares, de lucha y confrontación en lugar de unión y colaboración.
Tu ex podría ser una bestia nauseabunda, pero es el padre de tu hijos, el que les va a educar por el modelo de lo que le ven hacer a diario; posiblemente el/la juez/a no tenga ya en cuenta vuestras relaciones, que suelen relativizar hasta extremos a veces humillantes, sino la forma de relacionaros con vuestros hijos.
Tu dolor es la tristeza de quienes te leemos, estamos contigo y te servirá de consuelo, pero eso no hará que tus hijos vuelvan a casa.
Levanta la cabeza, hurga en esa caja de herramientas donde guardas tus valores y tus capacidades, y sal a la calle para encontrar la vía del reencuentro con tus hijos: ¿informes psico-sociales?, ¿profesor@s del colegio?, ¿padres/madres de compañeros?...
De corazón os deseo a los tres, los gemelos y tu, que recuperéis la felicidad... y entonces, ¡haznos partícipes de ella!.
Anónimo de las 14:15

UnAngel dijo...

Un abrazo para ti.