domingo, 18 de mayo de 2008

LA APARIENCIA NO LO ES TODO....(cuentos cortos y leyendas)

A veces la apariencia no lo es todo... John Blanchard se levantó de la banca, alisó su uniforme de marino y estudió a la muchedumbre que hormigueaba en la Grand Central Station. Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en su solapa.

Su interés en ella había empezado trece meses antes en una biblioteca de Florida. Al tomar un libro de un estante, se sintió intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen. La suave letra reflejaba un alma pensativa y una mente lucida. En la primera página del libro, descubrió el nombre de la antigua propietaria del libro, Miss Hollis Maynell.

Invirtiendo tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección. Ella vivía en la ciudad de Nueva York. Le escribió una carta presentándose e invitándola a cartearse. Al día siguiente, sin embargo, fue embarcado a ultramar para servir en la Segunda Guerra Mundial.

Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer. Blanchard le pidió una fotografía, pero ella se rehusó.

Ella pensaba que si él realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debía importar. Cuando finalmente llegó el día en que el debía regresar de Europa, ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la Grand Central Station de Nueva York. Ella escribió: "Me reconocerás por la rosa roja que llevaré puesta en la solapa." Así que a las siete en punto, él estaba en la estación, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.

Dejaré que Mr. Blanchard relate lo que sucedió después: "Una joven venia hacia mí, y su figura era larga y delgada. Su cabello rubio caía hacia atras en rizos sobre sus delicadas orejas; sus ojos eran tan azules como flores. Sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada.

Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarme, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios. "¿Vas en esa dirección, marinero?" murmuró. Casi incontrolablemente, di un paso para seguirla y en ese momento vi a Hollis Maynell. "Estaba parada casi detrás de la chica. Era una mujer de más de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante llenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo." "La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se confundía con el mío.

Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dudé más. Mis dedos afianzaron la gastada cubierta de piel azul del pequeño volumen que haría que ella me identificara. Esto no sería amor, pero sería algo precioso, algo quizá aún mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido.

Me cuadré, saludé y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentíaa que, al hablar, me ahogaba la amargura de mi desencanto. "Soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser Miss Maynell. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar?"

La cara de la mujer se ensanchó con una sonrisa tolerante. "No sé de que se trata todo esto, muchacho," respondió, "pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplicó que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo. Y me pidió que si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo esta esperando en el restaurante que esta cruzando la calle."

No es difícil entender y admirar la sabiduría de Miss Maynell. La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su respuesta a lo que no es atractivo. "Dime a quién amas," escribió Houssaye, "y te diré quién eres.".

Autor:Anonimo.

10 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que maravilla de cuento.

Me ha gustado muchísimo.

El mensaje es hermoso.

Besos.

AsiSoyYo dijo...

realmente maravilloso el relato. ójala todo el mundo fuese capaz de ver eso, y no quedarse con la chica del traje verde. un saludo

JESUS y ENCARNA dijo...

que bonito este relato,no hay nada mas cierto que la belleza no está nada mas que en donde tu corazon la siente.
Besicos
Encarna

Max dijo...

Muy aguda la Srta Maynell jejeje
Me ha encantado el relato.
Un beso enorme Lucia, y buén comienzo de semana

Spica dijo...

Me ha gustado mucho tu cuento, un monton... Me ha parecido entender que de la delgada de vestido verde si seria amor y de la de la cara regordeta solo seria amistad? como es posible eso? si lo vivido por dentro es solo "uno"... desembocamos en que el amor lo determina la atracción fisica o un fisico dentro de los canones de belleza establecidos?...cuentame...será que lo interprete mal...o será que el protagonista del cuento tiene la belleza del cuerpo en un ranking elevado en su escala de valores?...cuentame...

Unknown dijo...

Perdona que lo diga a lo bestia, pero el cuento viene a decir más o menos, como estoy tan buena prefiero que me ames por como soy y no por lo buena que estoy. Está bien.

Otra interpretación es, por muy buena que me veas esto solo es una relación intelectual, nada de amor. Mi mente sí, mi cuerpo no.

juan rafael dijo...

Las mujeres y las rosas, buena combinación.

LUCIA-M dijo...

TOROSALVAJE
También a mí me gustó mucho cuando lo leí. Pena no conocer al autor.

ASISOYYO
Bueno, al final se queda con la chica del traje verde, y yo me pregunto ¿comenzó entonces ha pensar en un posible amor?

JESUS Y ENCARNA
Hay un dicho que dice que "la belleza está en el ojo del que la mira" y nada más cierto.

MAX
Gracias, Max. Buen comienzo también para ti.

MIMUNDO
Me ha pasado lo que a ti, a pesar de gustarme el cuento me ha surgido la misma duda. De hecho se lo comento a ASISOYYO. De ser así no sé si fue un descuido de su autor o un intento de decir que el físico, aunque no es fundamental, también influye. Si se te ocurre otra teoría estaría encantada de escucharla.

JUANJO
No se me había ocurrido esa conclusión. La segunda es graciosa. Claro que tampoco sabemos qué opinó ella cuando le vio, quizás se le ocurrió lo de la rosa justo después. Un beso.

JUAN RAFAEL
Y un poco de literatura.

josé javier dijo...

¡Qué bonita historia! Ojalá nos haga fijanso más en la persona y menos en la apariencia. un beso. J.J.

Chuspi dijo...

Audaz la chiquilla!!
Mató dos pájaros de un tiro!
Es consciente de que su belleza impresionaría a cualquiera, pero no bastaba cualquier mentecato que fuese digno de ella o de cualquier otra!!
Una bonita moraleja por ambas partes y ojalá fuese aplicable a la vida real.

un kiss-kiss!!